Universo Inverso

Hace como 5 años (2013), dentro del marco de la Feria Internacional del libro que se realizó en Montevideo, tuvo lugar la presentación de un volumen importante y necesario para nuestras letras, de los pocos que en el género poético podríamos valorar de esa manera en el transcurso de aquel año. Su taciturno/revulsivo y visionario autor, tal vez haya pasado algo desapercibido (como desde siempre) entre la gran cantidad de libros que aparecieron por aquellas fechas y aún hoy. Se trata de la obra poética del escritor uruguayo Julio Inverso (1963-1999).


Estamos ante una obra que transitó por múltiples caminos y que en su mayoría se dio a conocer de manera póstuma entre 2004 y 2010 mediante las compilaciones realizadas por Daymán Cabrera, de Vintén Editor, cuyos seis tomos pequeños en formato artesanal fueron presentados como Obras de Julio Inverso. Esta fue una contribución generosa, en cuenta gotas pero que hacía falta, ya que reunió por primera vez (aunque parcialmente) una serie de materiales inéditos del autor junto a reediciones de sus libros ya publicados. En 2011, el poeta, docente e investigador Luis Bravo compiló los Papeles de Juan Morgan, que reúne la narrativa, algunos cuentos, cartas, artículos periodísticos y otras prosas del prolífico escritor encontradas hasta el momento. Fue esa la primera parte de un largo proyecto de investigación, que posteriormente Bravo amplió y culminó con una segunda compilación, esta vez bajo el título de Las islas invitadas, donde finalmente reúne por separado la poesía completa de Inverso.

En vida, Julio Inverso solo alcanzó a publicar cuatro libros de poemas: Falsas escrituras (1992); Agua salvaje (1995); Milibares de la tormenta (1996) y Más lecciones para caminar por Londres (1999), dejando inédita una porción importante de su poesía, como luego se pudo verificar en libros como: Cielo genital (2001); Diario de un agonizante (2004); Traje de noche y otros salmos para vestir la luz (2006); y El asesino y las flores (2010), entre otros trabajos que hasta ahora permanecían inéditos. Todos forman parte ya no de una obra individual, sino de un corpus central, propiedad de una “innegable estirpe de poetas deslumbrantes, raros y rebeldes que hacen de la lírica uruguaya una de las más originales de la lengua española”, como apunta Bravo en el prefacio a la edición. Allí, el investigador repasa con rigor las circunstancias y el contexto desde donde emerge la poética de Inverso, y en esa recuperación se dejan entrever las ondulaciones rocosas de un territorio poético creativamente fértil. Bravo, a su vez, traza un mapa vital de ese recorrido, cuyos límites parecen desbordar cualquier intento de asimilación o fijación en el tiempo (lo que suele suceder cuando se está frente a un gran creador), aún hoy, casi quince años después de su prematura muerte.

El diseño de este mapa funciona como un monitor para seguir los “silenciosos” pasos de Inverso. Desde su primera incursión poético-agitadora sobre los muros de Montevideo con la Brigada grafitera Tristán Tzara (mecanismo antirepresivo y desafiante que emerge ante el anquilosamiento social regado en la postdictadura); pasando por el atrincheramiento autoficcional que en sus textos evocará la voz/máscara/médium de un alter ego al que el autor llamó Juan Morgan (“artífice virtual” de los puentes que el autor utilizará para unir o separar la ficción del testimonio biográfico, puesto que conviven de manera lúdica en toda su obra); hasta llegar, finalmente, a la confección de cuadernos artesanales para sus amigos y allegados, donde predomina una inquietante voluntad compositiva capaz de integrar manuscritos con fotos a modo de collages, y transformar su propio arte en libro-objeto. En definitiva, son coordenadas útiles que el lector podrá tener presente antes de comenzar la lectura de los textos. La multiplicidad de dimensiones estéticas o zonas productivas de la poética de Julio Inverso conforman un universo en sí mismo que se robustece gracias al peso afectivo y personal de su escritura. Una escritura que busca impactar directamente en el lector (y lo consigue), ya que en ella existe, según las palabras de Bravo: “una señalada índole epistolar. Una buena parte de sus poemas (…) se presentan como cartas, tengan o no a una interlocutora identificable. (…) Poemas-cartas, cartas poemáticas que producen un efecto de permanente motivación lectora”.

En esta edición, a los cuatro libros del autor publicados en vida, se le agregan los libros póstumos ya mencionados. Una de las novedades del volumen radica en las Adendas de textos inéditos, extraídas de cuadernos y tipografiados que el autor regaló a amigos o a familiares y cuyos originales fueron cedidos para esta ocasión. Así, los casos de Cielo genital, Diario de un agonizante y El asesino y las flores llevan un apéndice, entre los que se destaca el que perteneciente a este último, denominado Religión. Bravo apunta: “Estas [adendas] señalan la vinculación puntual de determinados textos hasta ahora desconocidos, con tres libros antes publicados en forma póstuma (…) a los que ahora complementan”. También se agregan algunos Poemas dispersos, en su mayoría inéditos rescatados de diversas fuentes, entre ellas la desgrabación de un texto que Inverso grabó en un CD y que fue reproducido en la presentación de esta compilación. Pero el mayor rescate inédito, según el propio investigador, se produce con Baile de soñadores y Vitreaux, dos poemarios extraídos de cuadernos tipografiados por el autor. El primero constituye el original con mayor cantidad de versiones en todo el archivo del poeta, según se deja constancia, y el segundo muestra a Inverso en una faceta mucho más sintética e íntima donde se extrema su capacidad expresiva en versos de cortísima duración. Por último, se publican inéditos de los Cuadernos artesanales que el autor confeccionó para regalar. “Se trata (…) de cuadernos manufacturados en los que se conjugan manuscritos y tipografiados, organizados por secciones cuyas portadillas contienen fotos intervenidas, algunas ajenas y otras de origen familiar, o collages”, explica Bravo.   

El espesor del corpus reunido en Las islas invitadas, es decir,  la cantidad enorme de textos que conforman este volumen (muchos de los cuales comparecen por primera vez ante el público), justifican de por sí su interés y pertinencia. Pero en este caso la cantidad no es lo fundamental, no define a esta obra por lo que es. Podría ser la mitad y provocar exactamente lo mismo. Sepa el lector, entonces, que estará sentado de cara a una poesía cuya amplitud –en varias de sus acepciones– sorprende e intimida, porque entre otros efectos de lectura, provoca la extraña y dolorosa sensación de estar siendo absorbido lentamente dentro de un mundo cuya naturaleza sombría, melancólica y conflictiva parece disolverse a mitad del camino, entre los mandatos de una conciencia cuyas visiones (a)parecen dotadas de un hipnótico y “singular poder encantatorio”. Justamente, el lector se verá atraído (fuera de sí o para sí), como si estuviese obligado o “invitado” a navegar –no sin peligros o recaídas– los mortales espejismos de la imaginación. Y de ese viaje puede no haber regreso.


Libros:


Papeles de Juan Morgan. Narrativa y otras prosas. Obras / 1. Compilación y prólogo de Luis Bravo. Estuario, Montevideo (2011).

Las islas invitadas. Poesía completa, de Julio Inverso. Obras / 2. Compilación y prólogo de Luis Bravo. Estuario, Montevideo (2013), 344 págs.

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