Para una lectura polifónica de The Waste Land en “The Burial of the Dead”

TS Eliot

Gracias al curso de Literatura inglesa que hice durante la carrera de Letras, armé este trabajito de pasaje de curso. Sin dudas que el tema de esta breve nota no puede abarcar la totalidad de lecturas orientadas hacia un análisis de The Waste Land de T. S. Eliot y menos desde la polifonía. Pero si entendemos por polifonía un conjunto de sonidos simultáneos -aunque autónomos- con una armonía común o en plena convivencia, estaremos algo más prevenidos o preparados para abordar su lectura.

 

 

Desde el enfoque que planteo, The Waste Land (1922) permite lecturas polifónicas en –por lo menos– dos sentidos: un sentido historicista, que tiene que ver con la tradición literaria y de cómo Eliot introduce la intertextualidad en el poema mediante el fragmentarismo; y otro sentido  “teatral” o “dramático”, representado –si se quiere– en la aparición de personajes diversos que le imprimen al texto una suerte de “mosaico cultural” (Osorio, 2002) en donde la identificación con ellos es individual pero a la vez universal.

De manera casi detectivesca, George Morris rastrea la pista del personaje “Marie” (1962: 86), que corresponde a la primera “voz” que aparece en el poema (línea 8-18). Con la aparición de este personaje, identificada como la Condesa Marie Larish, y el rescate por parte de Eliot de su contexto, y por qué no, de su “testimonio”[1], queda inaugurado el elemento polifónico en el segundo sentido mencionado, un sentido que acaso “mezcla / memorias y anhelos” (línea 2-3)

No se trata de un personaje que refiera a la tradición literaria, como dijimos, sino que su construcción poética sugiere otra función, más bien dramática: “Line eight begins as if to continue the rhythm and tone of the preceding lines, but then the syntax suddenly mutates into a chatty and incidental narrative.” (Davidson: 126) La voz lírica se articula en otra voz, con registro propio, independiente pero simultánea, acorde a una estructura polifónica. Ese constante “entrar y salir” es lo que permite a Marie apropiarse de un espacio intemporal –que es cedido constantemente por la voz lírica– y aunque trasmite su “fábula” en tan solo once versos, su eficacia es sorprendente.

 

                                         And when were children, staying at the arch-duke s,

                                          My cousin s, he took me out on a sled,

                                          And I was frightened. He said, Marie,

                                          Marie, hold on tight. And down we went.

                                          In the mountains, there you feel free

                                                                                      (The Burial of the Dead – 13-17)

 

Este contacto documentado y directo con la historia de un personaje “real” determina de manera aún más verosímil la función teatral o dramática de la que hablábamos. Función que no se trasluce del todo en Madame Sosostris, quizás porque su voz está “mediada” y derivada de un personaje literario[2] (aunque histórico), pero que no tiene la inmediatez de Marie. Sosostris es presentada primero por la voz central:

 

       Madame Sosostris, famous clairvoyante,

                                       Had a bad cold, nevertheless

        Is known to be the wisest woman in Europe

                                                                                                                (43-45)

 

Seguido a esto, su “decir” está rodeado de simbolismos tarotianos, por lo que algo de su naturalidad se pierde en ese misticismo. No obstante, este pasaje –al tiempo que continúa la secuencia de “un montón de imágenes rotas, donde el sol bate” (línea 22)– introduce el tema esotérico en el poema, así, Madame Sosostris cumple una función distinta: mítica/oracular/extraña, en oposición a la “mortalidad” realista de Marie. Acaso para un futuro trabajo se podría relacionar la función de Sosostris con relación a la de un muy humanizado Tiresias (en la parte III del poema: The Fire Sermon).

Luego de que la Condesa aparece y desaparece en pocas líneas, y de que Sosostris despliega su arte frente al marinero, exhortando también al lector a tomar precaución (línea 59), vuelve al texto la voz central, pero esta vez concentrada en una atmósfera baudeleriana/dantesca, por lo que no es del todo exacto decir que es única esa voz, sino que sigue metamoforseándose, ahora en el otro sentido, en el de la tradición literaria, bajo alusiones intertextuales poderosas: “El infierno” de La Divina Comedia y el simbolismo de Las Flores del Mal.

 

                                               Unreal City,

                                                Under the brown fog of a winter dawn,

                                                A crowd flowed over London Bridge, so many,

                                                I had not thought death had undone so many.

                                                Sighs, short man and infrequent, were exhaled,

                                                And each man fixed his eyes before his feet.

                                                                                                                                      (60-65)

 

La voz central, si es que acaso puede distinguirse claramente de las demás, tendrá por delante la difícil tarea de seguir moderando la pluralidad de voces que se avecinan en el texto: “This voice contrasts with the babel of many voices speaking” (Davison: 125). Este propósito o desafío queda de alguna manera planteado al final de esta primera sección, ya que el poeta entabla un pacto íntimo, fraternal con el lector: “¡Tú, hypocrite lecteour! –mon semblable, -mon frere! (línea 76). Una guiñada, un sesgo de “simpatheia” para continuar ese viaje, y para seguir escuchando otras voces, que en cada lectura se recuperan, se desentierran de ese lugar baldío, infértil, inhóspito, para venir a decir, para mostrarnos que allí siempre hubo (y habrá) existencia, problema humano y, claro está, poesía.

 


[1] Ya que se basa en las memorias de la propia Condesa: My past (1913).

[2] Aldous Huxley, Chrome Yellow (1921).


Basic bilio:

Davidson, Harriet: “Improper desire: reading The Waste land”, en Moody, A. David (Ed.). The Cambridge Companion to T.S.Eliot. Cambridge University Press. Pág. 121-140.

Eliot. T.S.: “The Waste Land”, en The Norton Anthology of American literature. Second Edition – shorter. s/d.

________: Tierra baldía y otros poemas. Buenos Aires: Colección “Los Grandes poetas”, 1954. (Traducción: Angel Flores).

________: “La tradición y el talento individual”, en Eliot, T.S: Los poetas metafísicos y otros ensayos sobre teatro y religión. Tomos I, II. Buenos Aires: Emecé editores s.a, 1944.

________: Función de la poesía y función de la crítica. Traducción: Jaime Gil de Biedma Barcelona: Seix Barral s.a, 1968 [1955].

Morris, George: “Marie, Marie, Hold on Tight”, en Kenner, Hugh (Ed.). T.S Eliot –A collection of critical essays. Englewood Cliffs, N.J: Prentice-Hall, inc, 1962. Pág. 86-88.

Osorio, Olga: “La tierra Baldía: Un palimpsesto del siglo XX”, en Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad complutense de Madrid. 2002. Número 20. URL: http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/eliot.html.


LA TIERRA BALDÍA (1922)

  1. EL ENTIERRO DE LOS MUERTOS

Para Ezra Pound
il miglior favor

Abril, el más cruel entre los meses,
Hace que nazcan lilas en la tierra muerta,
Mezcla recuerdos y deseos, sacude
Raíces perezosas con lluvias vemales.
El invierno nos puso los abrigos, cubriendo
La tierra de olvidada nieve, alimentando
Una mezquina vida con inertes tubérculos.
Nos sorprendió el verano, soltándose sobre el Stambergersee
Con un chubasco; hicimos alto en la columnata
Y cruzamos después el Hofgarten, bañados por el sol.
Y tomamos café y platicamos una hora.
Bin gar keine Russin, stamm’ aus Litauen, echt deutsch.
Y de niños, de paso por la casa de mi primo el archiduque,
Él me sacó en trineo.
Yo tenía miedo. Me dijo: Marie,
Marie, cógete bien. Y nos deslizamos cuesta abajo.
En las montañas, allá sí que nos sentimos libres.
Leo casi la noche entera y en el invierno parto hacia el sur.

¿Cuáles son las raíces que prenden, qué ramas
Brotan de este cascajo? Hijo de hombre,
Tú no puedes decirlo, ni imaginarlo, pues sólo conoces
Un cúmulo de imágenes donde reverbera el sol.
El árbol seco no cobija, el grillo canta monocorde,
La estéril piedra no mana agua. Sólo
Hay sombra bajo esta roca roja.
(Ven a la sombra de esta roca roja),
Voy a enseñarte algo diferente
De tu sombra que marcha a largos pasos contigo en la mañana,
0 de tu sombra, irguiéndose al ocaso para ir a tu encuentro;
Voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo.

Frisch weht der Wind
Der Heimat zu
Mein lrisch Kind,
Wo weilest du?

“Me diste los primeros jacintos hace un año;
“Me llamaban la niña de los jacintos.”
-Pero cuando volvimos, ya tarde, del jardín de los jacintos,
Tus brazos tan cargados, tu cabello tan húmedo, no pude
Hablar, y se apagaron mis ojos, no estaba
Vivo ni muerto, no sabía nada
Mientras veía el corazón de la luz, el silencio.
Oed’ und leer das Meer.

Madame Sosostris, famosa clarividente,
Pescó un resfriado, sin embargo.
Se le considera la mujer más sabia de Europa
Con un vicioso mazo de naipes. Aquí, dijo ella,
Está su carta, el Marinero fenicio que murió ahogado.
(Estas perlas fueron sus ojos. ¡Fíjese!)
Aquí está Belladonna, la Dama de las Rocas,
La dama de los sinos.
Aquí está el hombre de los tres bastos, y luego la Rueda,
Aquí el mercader tuerto, y esta carta en blanco
Es algo que lleva a cuestas
Y no puedo mirarlo. No encuentro
Al Colgado. Tema la muerte por agua.
Veo una muchedumbre formando corro.
Gracias. Si ve usted a la estimadísima señora Equitone,
Dígale que yo misma le llevaré el horóscopo:
Hay que ser tan precavida en estos días.

Ciudad irreal,
Bajo la parda niebla de una alborada de invierno,
Tal multitud cruzaba por el Puente de Londres,
Que nunca hubiera yo creído que fueran tantos los que la muerte se llevara.
A veces emitían breves suspiros,
Cada quien con la vista clavada delante de sus pies.
Cuesta arriba, luego calle King William abajo,
Hacia donde Saint Mary Woolnoth santifica las horas
Con un sonido al final de la novena campanada.
Allí vi a un conocido, y lo detuve gritándole: “iStetson!”
¡Tú, que estabas conmigo en los barcos de Mylae!
¿Aquel cadáver que plantaste el año pasado en tu jardín,
Ha comenzado a retoñar? ¿Florecerá este año?
¿O la inesperada escarcha remueve su arriate?
Oh, aparta de allí al perro, que es amigo de los hombres,
Pues si no, ¡lo desenterrará de nuevo con sus uñas!
¡Tú, hypocryte lecteur! -mon sembable- mon frère!”.

 

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